Un día, el papa Julio II miraba a Miguel Ángel, uno de los más grandes escultores de todos los tiempos, atormentándose por tallar rápidamente un bloque del mármol.
Él le preguntó: "Pero, ¿porqué esculpe tan fuertemente?"
Miguel Ángel le contestó: "¿Acaso no ve que hay un ángel cautivo en ese trozo de mármol? Lo que hago es tratar de liberarlo".
miércoles, 21 de mayo de 2008
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Publicado por
PatriciaCe
en
9:59
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